El trabajo como medio para ser feliz

A menos que seas el heredero de una inmensa fortuna familiar, seguramente necesitas trabajar. Es tan importante que le dedicas tus mejores años y gran parte de tu tiempo, tanto como un medio para ganarte la vida, como una oportunidad para tu realización personal. A veces te ganas la vida haciendo algo que no te agrada en lo absoluto y  otras veces, además del sustento, tu labor cotidiana te regala un gran sentimiento de satisfacción.

He aquí un ejemplo del primer caso, en un texto de Benedetti, que refleja los efectos de un trabajo desvinculado de la persona:

“lo que menos odio de mi trabajo es la parte mecánica, rutinaria: el volver a pasar un asiento que ya redacté mil veces, el efectuar un balance de saldos. Este tipo de labor no me cansa, porque me permite pensar en otras cosas y hasta soñar. Es como si se me dividiera en dos entes opuestos, contradictorios, independientes: uno que sabe de memoria su trabajo, que está seguro siempre de dónde pisa, y otro soñador y febril, frustradamente apasionado, un tipo triste que, sin embargo, tuvo, tiene y tendrá vocación de alegría, un distraído a quien no le importa por dónde corre la pluma, ni qué cosas escribe la tinta azul que a los ocho meses quedará negra.”[1]

En cambio, el siguiente texto ilustra cómo todas las labores de un hombre pueden incorporarse significativamente en su proceso de realización como persona:

“Soy un psicólogo de orientación humanista, un educador estimulado por la posibilidad de facilitar el aprendizaje, un filósofo de alcances ilimitados. Pienso que afronto mi vida de un modo positivo, un tanto independiente de los demás en mis actividades profesionales, y soy capaz de obstinarme en terminar un trabajo o en ganar una batalla… en fin, debo admitir con toda franqueza, que gran parte de mi tiempo lo paso como jardinero. Cultivar plantas es una actividad que disfruto profundamente, pero también en esto he tenido fracasos: es como trabajar con seres humanos. Adoro cultivar las cosas y las plantas, así como las ideas y los seres”.[2]

La forma en la que percibes tu trabajo, tiene que ver con tu filosofía sobre el éxito o el fracaso en la existencia del ser humano y sus aplicaciones en la vida diaria.

Considero que una perspectiva para comprender cuál es tu situación laboral,  debería cubrir tres aspectos fundamentales: tu relación con la tarea que realizas, la relación con tu jefe y el vínculo con los compañeros de trabajo.

Ya tocaré estos temas por separado, pero mientras tanto…

REFLEXIONA

  • ¿Cómo vives tu trabajo cada día: lo disfrutas o lo sufres?
  • ¿Qué significa tu trabajo para ti, es una necesidad molesta o es una oportunidad que agradeces?
  • ¿Cómo es tu relación con tu jefe y tus compañeros? ¿ Es constructiva o sólo un molesto trámite diario?

Las respuestas a estas preguntas te darán una primera idea de cómo contribuye tu trabajo actual a tu calidad de vida.

EN MI OPINIÓN

Un querido amigo, José Luis Quintero (Autor de la Ley de Tus Razones), me compartió una frase que ha regido mi vida laboral en los últimos años, con enormes beneficios y satisfacciones:

“Yo necesito trabajar, pero no necesito ningún trabajo en específico”

es decir… Si te quedas en un trabajo que detestas por que “lo necesitas”, no estás entendiendo que para trabajar, siempre hay muchas opciones y alguna de ellas, hasta podrías disfrutarla….

[1] BENEDETTI, Mario. La Tregua. Editorial Nueva Imagen, México, 1979.

[2] Entrevista llevada a cabo por Jacques Mousseau a Carl Rogers. Desarrollo del potencial humano. Volumen 2. Ed. Trillas.

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