Comunicación Emocionalmente Sana (Dar y Recibir Retroalimentación)

La retroalimentación abre la posibilidad de vernos a nosotros mismos como lo hacen los demás y también dar a otros nuestra visión acerca de ellos.

A través de mensajes verbales y no verbales, puedes hacerle saber a una persona cómo te afecta su comportamiento, cómo la ves o cómo te sientes con respecto a ella, con el propósito de que examine su conducta y tengas una mejor interacción.

La retroalimentación también es, de manera recíproca, la oportunidad que tiene la gente para proporcionarte información de cómo les afecta tu conducta, lo cual es muy valioso para conocerte más profundamente.

Todos hemos dado o recibido retroalimentación alguna vez de manera espontánea y natural. En cuanto a vivir en conciencia, lo importante es que tu habilidad para darla adquiera un mayor cuidado, sentido de utilidad, sutileza y oportunidad, así como por la otra, la capacidad para recibirla se refuerce con una actitud abierta, reflexiva y sencilla.

El posible alcance y la eficacia de la retroalimentación se determinan en gran parte por la confianza y la credibilidad que existan entre las personas interesadas. La confianza se refiere a esa sensación de libertad para decir o mostrar algo, en tanto que la credibilidad es el grado de seguridad que existe acerca de la buena fe del otro.

Dependiendo de la forma de la retroalimentación, esta puede tener efectos positivos o negativos en la otra persona.

La retroalimentación es una forma de ofrecer y recibir la ayuda que necesitamos todos los seres humanos para aprender más acerca de nuestro propio comportamiento y para superar algunas de nuestras limitaciones.

A continuación se ofrecen algunas recomendaciones para dar retroalimentación:

  • Siempre que puedas hazlo en privado.
  • Refiérete a particularidades concretas.
  • Habla de la situación actual, del “aquí y ahora” en vez del “allá y entonces”.
  • Somete tu observación a la opinión de otros, si es posible, antes de dar la retroalimentación. Hazlo de tal forma que esto no pueda confundirse con un chismorreo.
  • Da la información de manera que ayude realmente.
  • Ofrece tu punto de vista lo más pronto posible.
  • Evita las valoraciones morales (Esto es bueno o malo) o las interpretaciones psicológicas (Seguro estás traumado por un complejo de…)
  • Admite que puedes estar equivocado y que es sólo tu percepción.

Recomendaciones para recibir retroalimentación:

  • Se abierto y sincero.
  • Haz un verdadero esfuerzo por escuchar.
  • Pide más información si algo no te queda claro.
  • Valida la información que recibas con tu propia experiencia.
  • No caigas en la tentación de defenderte o contraatacar; mejor agradece la información y ofrece revisar ese aspecto de tu conducta.

Esta es mi propuesta, ¿y tú qué opinas?

Hasta la Próxima

RAFAEL

REFLEXIÓN

Es importante que sepas cuáles son tus reacciones cuando recibes retroalimentación de los demás y qué haces con la información que te dan. Completa las siguientes frases:

  • Cuando alguien me dice lo que piensa de mí, yo…
  • Cuando esto sucede, me siento…
  • Cuando me siento así, reacciono…
  • Mi reacción tiene como consecuencia…

Por otro lado, cuando tengas que retroalimentar a alguien acerca de un aspecto de su conducta que no es el adecuado, acostúmbrate a decirle también lo que más te gusta de su comportamiento.

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